Trivium nace del encuentro de dos almas: el vidrio, corazón palpitante de la empresa, sofisticado y luminoso, y la madera, materia viva que aporta solidez y carácter.
En los caballetes triangulares, construidos como pequeñas arquitecturas domésticas, los materiales no se superponen sino que se buscan, en equilibrio dinámico.
Es un proyecto que narra un abrazo: entre transparencia y materia, entre visión y arraigo.