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Materia antigua, ancestral, hecha de silicio y carbonatos, generada por la tierra, que a lo largo de los siglos se ha vuelto como el cielo.
Hemos decidido no detenernos, hemos explorado el material, hemos comprendido que la transparencia es solo una condición, portadora de muchos otros signos.
No la hemos abandonado, sino que hemos concebido su profundidad. El material vuelve a ser materia, para ser reconsiderado en todo su potencial expresivo.
La fusión es un tratamiento térmico durante el cual la lámina de vidrio se deforma por gravedad. En el transcurso de esta operación interviene el artesano encargado de la fusión que ayuda, por así decirlo, al vidrio a adoptar la forma deseada, imprimiendo al producto acabado esa singularidad que lo distingue de un objeto totalmente industrial.
En Fiam contamos actualmente con varios hornos en los que se alcanzan temperaturas de entre 650 °C y 900 °C. Estas instalaciones están diseñadas y fabricadas dentro de la empresa y representan la máxima expresión de nuestro «know-how».
DV-GLASS® nace en 2018 del deseo de alcanzar grosores de vidrio nunca vistos hasta ahora en el mundo del mobiliario y de la necesidad de reinventar un material con múltiples facetas, optimizando todas las fases del proceso productivo, desde el suministro hasta el consumo, abrazando plenamente los conceptos de economía circular y sostenibilidad ambiental.
La idea consiste en seccionar la lámina de vidrio (procedente también de la recuperación de diversos restos de láminas) en muchas pequeñas tiras de vidrio. Mediante la unión de estas tiras, incluso de diferentes grosores y alturas, colocadas unas junto a otras por manos expertas, se pueden generar variadas combinaciones cromáticas, ya sean razonadas o totalmente aleatorias.
Finalmente, las elevatísimas temperaturas de los hornos (más de 800 °C) funden las tiras así dispuestas en una nueva lámina, dejando perceptible a la vista y al tacto la presencia de los elementos de partida.
Así nace el DV-GLASS®, un vidrio que se distingue de todos los demás vidrios en lámina del mercado gracias a su gran grosor (hasta 30 mm), a sus grandes dimensiones y a las infinitas combinaciones cromáticas que se pueden obtener.
La elevada variabilidad del proceso de fusión, unida al fuerte carácter artesanal de la fase de premontaje, hace que cada nueva lámina sea de hecho diferente de la anterior y nunca idéntica a la siguiente.
El curvado de la lámina de vidrio es el proceso que ha permitido a Fiam destacar en el mundo.
Mediante el uso de moldes móviles complejos y un alto horno de vanguardia, logramos transformar una lámina de vidrio en una forma tridimensional, manteniendo de hecho las condiciones de equilibrio del vidrio entre el estado sólido y el líquido, en situaciones irrepetibles.
El maestro curvador es el protagonista absoluto, ya que es capaz de asociar la pericia técnica con la habilidad manual. Es fundamental el control térmico de la lámina en puntos específicos de la misma para ablandar dichos puntos de forma diferente en función de la forma que se desee obtener. Gracias a la ayuda de diversas herramientas, el maestro logra actuar sobre el molde para plasmar la lámina de vidrio y darle la forma deseada.
Esta destreza manual exige una elevada sensibilidad que es determinante para la calidad del producto acabado. Y es precisamente de la unión entre la alta tecnología y la sabiduría artesanal de donde nacen productos únicos, no fabricados en serie.
El proceso de plateado consiste en el depósito de plata metálica en forma líquida sobre la superficie de la lámina de vidrio para la creación del espejo: un vidrio capaz de reflejar los rayos luminosos que inciden sobre su superficie.
Esta operación, basada principalmente en reacciones químicas, implica también un riguroso conrol de todos los parámetros que determinan su calidad final, ya que estos se ven fuertemente influenciados por las condiciones atmosféricas.
Aunque se caracteriza por un elevado componente tecnológico, para el éxito de este proceso es fundamental la experiencia y la sensibilidad del artesano encargado del plateado.
El esculpido es uno de los momentos más fascinantes del proceso productivo, ¡en el que la sabiduría artesanal encuentra su expresión más espectacular!
En una mesa especialmente equipada, el maestro escultor realiza gestos que lo acercan al artista por la sensibilidad que requiere el proceso y por el resultado final. Elegir fragmento tras fragmento la pieza de vidrio más adecuada, dibujar la forma que deberá adoptar y, finalmente, esculpirla mediante una «herramienta» especial con un movimiento casi rítmico: astilla tras astilla se manifiesta la habilidad del maestro escultor y se puede presenciar el encuentro entre la creatividad y la destreza manual.
Los fragmentos individuales, una vez esculpidos, se trabajan con cinta y se ensamblan unos con otros hasta obtener un componente (por ejemplo, la pata de una mesa) que se asemeja más a una pieza de arte, única e irrepetible.
Fiam no es solo vidrio. Fabricamos cada día productos de complejidad muy variable: desde la mesa monolítica de vidrio curvado, pura y monomatérica, hasta la vitrina, compleja y rica en componentes de diferentes materiales.
Nuestro know-how en la transformación del vidrio en lámina debe implicar necesariamente la elevada capacidad técnica de nuestros operarios en el ensamblaje de componentes de vidrio entre sí, así como de vidrio con otros materiales como metales, maderas o mármoles. Todo esto se ve dificultado por las elevadas tolerancias que presentan nuestros productos semielaborados de vidrio curvado o fundido. Debido a las altísimas temperaturas, no es posible obtener vidrios precisos y perfectamente repetibles: por este motivo, todo el proceso de producción, ya desde la fase de diseño, debe tener en cuenta dicha variabilidad y, por tanto, debe poder contar con operarios capaces, preparados y sensibles.
Somos artesanos de control numérico.
Giacomo Mornico
Irene Sartor
Marco Tonet
Nicola Carpene
Simone De Gasperin
Webkolm
