Sugerencias para un salón con tacto

En primer lugar, las superficies regulan la luminosidad del ambiente: pueden existir superficies transparentes que se dejan atravesar por la luz, superficies reflectantes que devuelven el haz luminoso no necesariamente en la misma dirección de la que llegó, o superficies opacas que absorben la radiación luminosa, envuelven, amortiguan, atenúan.

Las superficies de los materiales de mobiliario, además, dialogan entre sí. Al construir nuestros Mood siempre hemos jugado con superficies diferentes, poniéndolas en relación entre sí: vidrios y mármoles, superficies lisas y rugosas, puras o impresas en fusión, planas y curvas, cálidas y frías. En esta red de referencias se inserta naturalmente también el usuario que habita el ambiente y que está implícitamente llamado a entrar —también él— en el Mood y jugar con las superficies.

Las diversas esencias y conformaciones de las superficies, naturalmente, estimulan sugerencias táctiles, invitan no solo a observar, sino también y sobre todo a tocar, a percibir sinestesias diferentes, mezclas de miradas y toques que generan emociones.

De la sensación a la emoción, este es el viaje que el usuario de un salón FIAM recorre. Las sensaciones parten de las superficies que estimulan primero la vista y luego el tacto, y después la mente. El marco de Venus, fusión onírica de mil otros espejos, bulle de reflejos, varía, oscila, vibra. Es un homenaje a lo femenino, a la multiplicidad de las miradas y de los reflejos, que cambian con la hora del día y con la diferente inclinación de los rayos solares.

En este juego, se insertan los tapizados que han aparecido entre las novedades de producto de FIAM en este 2022. El sofá Carrara (diseño de Matteo Nunziati), con sus grandes volúmenes que se entrelazan a modo de encastre, por analogía y diferencia, acoge entre sus redondeces la linealidad de inesperados insertos de vidrio. También aquí se estimula al visitante con los contrastes: líneas curvas y planas, cálido y frío, liso y rugoso, brillante y opaco. Habitar es realmente también tocar, respirar, acomodarse entre los amplios volúmenes de materia acogedora y heterogénea que evocan la espacialidad de los majestuosos bloques del preciado mármol toscano.

El salón de FIAM encuentra su complemento en las sillas, que si acompañan las mesas de vidrio fundido en la convivialidad del comedor, saben decorar el espacio más íntimo y reflexivo del salón como protagonistas. Es el caso de Oscar (diseñada por Patrick Norguet), la nueva butaca de madera maciza, elegante asiento funcional en el comedor, pequeño trono doméstico del área de salón. La esencia barnizada a poro abierto que deja percibir todas las vetas naturales de la madera, los suaves acabados en piel One o Nabuk son estímulos sensoriales que contribuyen al sentido de acogida, intimidad y sensualidad del salón.

Un ambiente cuyas superficies saben de encuentro, de familiaridad, de cotidianidad, y en definitiva —nomen omen— de vida.